Daily Archives: 6 octubre, 2016

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Entrevista a María Jesús Criado en el programa «Cerca de Tí» del Correo TV

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¿Cómo ser persona cuando no puedes relacionarte con otros?

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Enlace a la noticia: Diario El Mundo

Salir a por el pan y el periódico un domingo temprano, o a correr por el parque que hay enfrente de casa, ir a la peluquería y decirle al profesional cómo quieres el largo o el flequillo, tomar café en un bar antes de ir al trabajo o encontrarte con un compañero en mitad de cualquier lugar y saludar con alegría y naturalidad. Todo suena bastante normal pero, para algunas personas, las actividades cotidianas que implican una interacción social pueden tomar forma de reto, a veces demasiado difícil de conseguir.

Hay una fuerza invisible y desconocida que oprime el pecho, donde suele asentarse la ansiedad. Hay un temor que recorre el cuerpo y lo agarrota, una rigidez que no permite el movimiento y tampoco el habla. Hay, también, un entorno que se antoja adverso: miradas concentradas en un solo punto, cuchicheos y miedo a hacer el ridículo, pavor a ser evaluado de forma negativa; a no encajar.

Las arriba enumeradas son sólo algunas de las sensaciones que cada día, a veces durante todas sus horas, viven las personas que sufren lo que, en la actualidad, se conoce como trastorno de ansiedad social, aunque quienes lo padecen siguen llamándolo fobia social. A Félix Ramos, el hombre de la imagen de arriba, el mundo comenzó a parecerle un lugar extremadamente arduo cuando, con 17 años, le tocó hacer el servicio militar.

«Fue en la mili cuando me di cuenta de que me separaba de la gente, que no quería saber nada de las personas. Notaba que me observaban, que hablaban de mí, que se reían. Me apartaba, me apartaba mucho…», reconoce. Hoy, 40 años después, Félix, que también padece trastorno obsesivo compulsivo (TOC), está «medianamente bien».

«Soy capaz de salir con Mari, mi mujer, a hacer las compras. Si voy en el metro y me empiezo a sentir mal, porque hay mucha gente en movimiento, me pongo los auriculares y trato de concentrarme en la música y miro para abajo porque, si miro a los lados, creo que me están mirando», explica.

Con su Mari todo fue sencillo. La conoció antes de hacer el Servicio Militar y, a su vuelta, le estaba esperando. Con ella ha tenido dos hijos y, aunque tuvo que dejar de trabajar pues le dieron la baja permanente, Félix no pierde la ocasión de avanzar siempre; muestra de ello es este reportaje. «Cuando salgo de ese vagón del metro soy una persona más», afirma. «Trabajaba en Artes Gráficas y me gustaba, llegué a oficial de primera, me desenvolvía bien, pero tuve que dejar de trabajar», rememora.

Este hombre, al que le encanta dibujar, forma parte de la primera agrupación «nacional de ayuda mutua para superar la fobia social y otros trastornos de ansiedad», la Asociación Española de Ayuda Mutua Contra la Fobia Social y los Trastornos de Ansiedad (AMTAES). «La iniciativa surge de los propios afectados, en el seno de foros y chats relacionados con la fobia social. Un pequeño grupo de seis personas decide que no es suficiente hablar en nuestro círculo online sobre nuestros problemas, sino que hay que dar un paso más hacia la vida real», explican desde AMTAES.

Este salto hacia el cara a cara es para el psiquiatra Eduardo García-Camba, jefe del servicio de psiquiatría del Hospital Universitario de la Princesa (Madrid), más que digno de alabanza. «La fobia social es, precisamente, una patología en la que se plantea la evitación. Por tanto, es muy loable que AMTAES contemple las reuniones presenciales porque, así, consiguen salir de la clandestinidad», argumenta. De hecho, otro de los objetivos de esta asociación es conseguir «que la sociedad empiece a conocer mejor este tipo de trastornos para salir de la tendencia al aislamiento que originan».

Dice al respecto Jordi Obradors, uno de los responsables de Academia Conecta, gabinete especializado en «habilidades sociales y crecimiento personal», que «la fobia social sigue siendo desconocida para muchos y, lamentablemente, muchos psicólogos y psiquiatras le dan poca importancia. La mayoría de psicólogos no sabe cómo enfocar estos casos y se limitan a decir que se trata simplemente de timidez y que, con esfuerzo y con la edad, se va superando».

Sucede también que no es sencillo acceder a un tratamiento psicológico. Según el estudio Atlas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en España «hay unos cinco psicólogos por 100.000 habitantes en la sanidad pública española«. «La media europea es cuatro veces superior», advierte Antonio Cano Vindel, catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y del Estrés.

Una persona con fobia social siempre está pensando si su conducta es adecuada o no, si se percibe su ansiedad. Es lo que se conoce como distorsiones cognitivas. No se perdonan la ansiedad y atribuyen sus pensamientos a los otros, es decir, los proyectan. Un tímido también siente ansiedad y vergüenza, lo puede pasar mal pero, luego, se va relajando y deja de pensar en sí mismo», analiza.

Félix combinó durante varios años la farmacología indicada por su psiquiatra con una terapia psicólogica cognitivo conductual -«los fármacos no son tan eficaces, lo es este tipo de terapia», cree Cano Vindel- que le ha «enseñado» a superar limitaciones. «Mientras trabajé me gasté mi dinero en ir al psicólogo, cuando tenía 30 y algo años, decía en el trabajo que iba a comer a casa de mi madre pero iba a terapia. Pero con los 600 euros de pensión que tengo desde que me dieron la absoluta no me lo puedo permitir», resume.

Desde Academia Conecta, Obradors explica su apuesta terapéutica para la fobia social: «Primero, abordamos la parte intrapersonal del individuo, que se conozca a sí mismo, trabaje su autoestima y gestione las emociones que le bloquean. Luego, nos centramos en entender a los demás y cómo aprender a relacionarnos de forma adecuada. La primera parte se realiza en sesiones individuales, la segunda en dinámicas grupales donde mejorar la comunicación verbal y no verbal, cómo iniciar conversaciones…».

Disfrutar de otros seres humanos, de su conversación y de su compañía se entiende como algo connatural a los individuos. Es por eso que, desde AMTAES, algunos de sus 300 miembros y 250 simpatizantes se expresan como sigue: «Para nosotros es dificilísimo, incluso imposible, lo que se supone que todos los humanos podemos hacer de fábrica: relacionarnos con los demás. Y el sentimiento consiguiente es que somos seres humanos defectuosos, o no totalmente humanos».

Tanto la psicología como la psiquiatría insisten en que una persona con trastorno de ansiedad social puede salir adelante si «reconoce su problema y se esfuerza por poner en práctica las herramientas que aprende en las terapias». Este periódico lo ha comprobado después de pasar una mañana entera en un banco, entre dos árboles, con Félix Ramos.

El nuevo Plan de Salud Mental prioriza abordar trastornos en la infancia y en los sectores más vulnerables

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Enlace a la noticia: Diario de Sevilla

El III Plan Integral de Salud Mental de Andalucía (Pisma), con horizonte en 2020, prioriza abordar trastornos en la infancia y en los sectores más vulnerables. El consejero de Salud, Aquilino Alonso, ha informado al Consejo de Gobierno sobre esta nueva estrategia que ha puesto en marcha su departamento y que mejorará la accesibilidad a la atención de los menores de 18 años que podrán acudir con mayor facilidad a las unidades de salud mental comunitaria (USMC) más cercanas a su domicilio, tras una primera valoración de su pediatra.

Profesionales sanitarios con competencias específicas se coordinarán con los pediatras de atención primaria, ya que éstos juegan un papel fundamental en la detección y atención precoz, el tratamiento y la construcción del proyecto vital de los menores con problemas de salud mental. El plan también plantea que se adapten los espacios para menores y adolescentes en las USMC y en las Unidades de Hospitalización.

El III Pisma, que da continuidad a la estrategia desarrollada desde 2008, presta especial atención a la infancia y a la adolescencia ya que a los 14 años han surgido la mitad de los problemas de salud mental que aparecerán en el curso de la vida. Así, busca mejorar las competencias emocionales, los roles igualitarios de género y las herramientas para el manejo de la vida diaria al introducir la educación emocional en centros educativos de Andalucía.

Por tanto, Salud potenciará la colaboración con la Consejería de Educación en programas como ‘Creciendo en Salud’ en los centros de educación infantil y primaria y ‘Forma Joven en el Ámbito Educativo’ en secundaria. En el ámbito educativo se incidirá también en la promoción y la prevención de, entre otros, el acoso escolar, el ciberacoso y el sexting, las drogodependencias, así como otras situaciones de riesgo.  El III PISMA busca también mejorar la detección de situaciones de abuso, desprotección y abandono de menores, y pondrá en marcha programas de prevención destinados a la población infantil y adolescente en situación de riesgo.

El 25 por ciento de las personas acuden a las consultas de los médicos de familia por cuadros de ansiedad y depresión, habiéndose incrementado en los últimos años la medicalización de los problemas de la vida cotidiana, produciéndose un aumento progresivo del consumo de fármacos. La Consejería pretende mejorar el uso de las diferentes herramientas disponibles que eviten una medicalización excesiva, favorezcan las intervenciones psicológicas y sociales y contribuyan a la recuperación de personas con problemas de salud mental. Con estas intervenciones la Administración sanitaria se plantea reducir en un diez por ciento el consumo de ansiolíticos y antidepresivos en la población andaluza.

Entre otras actuaciones para facilitar a la ciudadanía herramientas para responder a las dificultades de la vida cotidiana, se incidirá en la estrategia Grupos Socioeducativos de Atención Primaria en Salud (Gruse), que se ha implantado en los centros de salud con la finalidad de mejorar el control de la propia salud y la calidad de vida de las personas destinatarias. Se han desarrollado 1.499 Gruse que han beneficiado a 11.857 mujeres. Esta iniciativa ya ha comenzado a pilotarse en hombres con malestar psicosocial, habiéndose desarrollado 18 grupos con la participación de 157 hombres.

El III Plan busca mejorar la accesibilidad y adecuar las prestaciones a las necesidades de las personas con problemas de salud mental en situación de riesgo o desventaja social, entre las que se encuentran, las personas mayores, aquellas con discapacidad intelectual, las personas sin hogar, los inmigrantes y las internadas en centros penitenciarios.

También las mujeres víctimas de violencia machista se encuentran en situación de riesgo, por ello, en este año, se editará una guía de atención a aquellas que precisen una asistencia especializada en las Unidades de Salud Mental Comunitaria. La Historia Clínica Digital cobra especial relevancia en esta estrategia ya que se usará como herramienta para detectar y valorar situaciones de riesgo. Asimismo, repercutirá en la mejora de la calidad y la continuidad asistencial e incluirá la planificación anticipada de decisiones de las personas con trastorno mental grave, como instrumento para garantizar sus derechos.

Por otra parte, plantea la necesidad de intensificar las estrategias de prevención ante el estrés laboral así como trabajar para prevenir problemas de salud en personas con enfermedades crónicas, personas con discapacidad y cuidadoras. Y también incluye actuaciones para la prevención del suicidio y para la mejora de la atención a las personas con trastornos de la conducta alimentaria, trastornos obsesivos, trastornos de la personalidad o por adicciones.  La estrategia promueve también un plan regional de investigación en salud mental que incorpore proyectos de investigación de carácter multicéntrico y líneas de investigación epidemiológica, priorizando las enfermedades mentales en la infancia y adolescencia, la prevención del suicidio, los resultados en salud sobre la recuperación en las personas con trastorno mental grave, el desarrollo de intervenciones con las TIC y el uso de herramientas psicológicas, incorporando la perspectiva de género.

El Pisma cuenta con cinco líneas estratégicas de actuación, que se apoyan en la experiencia de los planes anteriores y en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y de la Comisión Europea. La primera de ellas se centra en la promoción del bienestar emocional y la prevención de problemas de salud mental en poblaciones de riesgo. La segunda se vincula a la detección precoz y la atención de calidad adaptada a las diferentes franjas de edad, con la ampliación de los programas de atención ambulatoria a la infancia y la adolescencia, así como la puesta en marcha de intervenciones específicas para los problemas de la población adulta, desde los más graves a los más prevalentes (como la ansiedad, la depresión y las somatizaciones).

La tercera línea incluye medidas de promoción de la igualdad, respeto a los derechos de las personas con problemas de salud mental y participación efectiva de la ciudadanía y sus organizaciones. La organización de los recursos de soporte, materiales humanos y organizativos se recogen en la cuarta línea estratégica. La quinta, que completa el plan, se dirige a mejorar la gestión del conocimiento, la investigación y la evaluación de la salud mental.

Andalucía cuenta con una red de atención a la salud mental extensa y diversificada. Actualmente funcionan en la comunidad 78 unidades de salud mental comunitaria; 14 unidades de salud mental infanto-juvenil, con 252 plazas de día; 20 unidades de hospitalización, con 542 camas; 16 hospitales de día, con 365 plazas; nueve unidades de rehabilitación, con 300 plazas, y 15 comunidades terapéuticas de salud mental con 254 camas.
Alrededor de 250.000 andaluces son atendidos cada año en las unidades de salud mental comunitaria que funcionan en Andalucía, que sirven de apoyo a los profesionales de los centros de atención primaria, prestan atención ambulatoria y domiciliaria y, si es necesario, coordinan la derivación de casos a las unidades de salud mental infanto-juvenil y a las de rehabilitación u hospitalización, así como a los hospitales de día y a las comunidades terapéuticas. Además, la atención sanitaria se complementa con los programas de apoyo social que desarrolla la Fundación Pública Andaluza para la Integración Social de Personas con Enfermedad Mental (Faisem), en estrecha colaboración con los servicios de salud mental y de atención a la dependencia.